¿Por qué utilizar un plato pequeño para la detección?
El plato de un detector es un accesorio indispensable para el funcionamiento de un detector de metales, y su tamaño influye enormemente en cómo reaccionará el detector en cuanto a selectividad, profundidad y estabilidad. Para los buscadores, la tendencia sigue la idea de que cuanto más grande es el plato, ¡mejor! En realidad, se podría decir que «depende«.
Los platos pequeños, con un diámetro de 15 cm o menos, ofrecen una gran precisión en terrenos muy contaminados de hierro, a diferencia de los platos más grandes que pierden precisión. Permiten esquivar los residuos, facilitan la localización de los objetivos y son ideales para la detección en ríos o terrenos de difícil acceso, aunque con una pérdida de potencia.
La elección de un plato en lugar de otro dependerá del tipo de búsqueda y del tipo de terreno que se esté detectando. Además, en ciertos casos, el uso de un plato pequeño resultará mucho más eficaz que uno grande. Vamos a explicar por qué.
¿Qué es un plato pequeño?
Los platos de tamaño estándar en los detectores de gama de entrada o media suelen ser concéntricos y de entre 20 y 22 cm. Se habla de plato grande cuando el diámetro va de 27 cm hasta 45 cm. Hay que destacar que algunas marcas como COILTEK o DETECH ofrecen diferentes tamaños (desde muy grandes hasta muy pequeños), e incluso las propias marcas de detectores proponen distintos tamaños y formas de platos para sus máquinas.

Desafortunadamente, salvo en el caso de estos platos «COILTEK», cuanto más se aumenta el diámetro, más gana el detector en profundidad y superficie de detección, pero pierde en precisión. Esto es aún más evidente en terrenos muy contaminados con pequeños objetos de hierro, donde puede notarse un fenómeno de enmascaramiento, especialmente si el detector reacciona de manera lenta entre dos objetivos. Es aquí donde los platos pequeños marcan la diferencia.
Se considera plato pequeño a las bobinas cuyo diámetro es igual o inferior a 15 cm. Las marcas MINELAB y NOKTA MAKRO han comprendido bien las expectativas de los buscadores más exigentes y ofrecen este tipo de platos para todos sus detectores, mientras que otras marcas, aunque parezca increíble, ¡todavía no han fabricado moldes de menos de 20 cm!
Ventajas de un plato pequeño
Ya sea de tecnología DD o concéntrica, un plato pequeño proporcionará una ganancia enorme en precisión en terrenos saturados de hierro. Ya se trate de un tejado derrumbado (con numerosos clavos de la estructura), de una ruina, de un muro antiguo, de rodapiés, de una bodega o del lecho de un río, este tipo de plato permitirá esquivar los restos de hierro que contaminan estos terrenos y minimizar los problemas derivados del fenómeno del enmascaramiento de hierro («IRON MASK» en inglés).
La localización del objetivo (pinpoint) se convierte naturalmente en un juego de niños. Estas bobinas permiten deslizarse entre las zarzas y pasar por lugares inaccesibles con otros platos, como por ejemplo, al fondo de un agujero. La desventaja es una pérdida notable de potencia debido al pequeño diámetro. Por ello, los platos pequeños son muy útiles en numerosos terrenos: los detectores experimentados lo saben bien, por eso siempre llevan uno a mano en su mochila o en el maletero del coche.
Plato pequeño ideal para detectar en ríos

Uno de los usos más habituales del plato pequeño es la detección en ríos. Los ríos y corrientes de agua suelen estar saturados de objetos ferrosos, magnetita (arena negra) o piedras que emiten señal. Si se pasa con un plato de tamaño estándar, hay pocas posibilidades de encontrar algo interesante, ya que los objetivos valiosos suelen estar ocultos entre los restos ferrosos y los minerales que alteran los campos magnéticos.
Se realizó un experimento interesante. Se detectó con dos Minelab Equinox 900 bajo un puente, en un desagüe. Uno de los detectores tenía un plato pequeño de 16 cm, el 16 DD, y el otro usaba el plato estándar de 28 cm. Este último encontró un objetivo no ferroso, mientras que el primero localizó más de 8 objetivos no ferrosos entre los adoquines.
Aún peor, en algunos buenos objetivos, el detector con el plato estándar emitía señales inestables porque debajo del plato había tanto un objetivo ferroso como uno no ferroso, mientras que este fenómeno de «enmascaramiento» se veía muy reducido con el plato de 16 cm. Se puede realizar este tipo de pruebas en cualquier tipo de terreno, en casa. Se llegará a las mismas conclusiones.
¡Los platos pequeños son nuestros amigos, hay que quererlos también!
Es una lástima que la mayoría de los fabricantes tardaran tanto tiempo en comprender esta necesidad. Los platos pequeños permiten responder a ciertas exigencias en terrenos muy difíciles de detectar, y no cambiar a un plato más pequeño en esos casos equivale a perder el tiempo. En estas situaciones, perder profundidad es una decisión acertada para poder detectar en terrenos donde pocos detectores se atreverían a aventurarse por falta de paciencia o por una mala elección de plato.


Excelente información gracias
¡De nada! Me alegra que te sea útil.